viernes, 16 de mayo de 2014

...Y a cada paso sientes otro Déjà Vu


Últimamente estoy siendo atacada por Deja Vu's.. no sé como hacer el plural de eso, puesto que es una palabra francesa....

¡OH! ¡SÍ! Debería comenzar por qué es un Deja Vu. 

Veamos... "OjoCientífico.com" dice lo siguiente:
"Es cuando experimentas una breve sensación de no más de 30 segundos, en la que algo nuevo te resulta muy familiar.
El termino deja vu, conocido también como paramnesia, proviene del francés (ya visto) y es la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva. El término fue acuñado por el psíquico francés Émile Boirac (1851-1917) en su su libro El futuro de las ciencias psíquicas."
También deja claro lo siguiente: 
"Cuando los científicos llevaron el deja vu al laboratorio llegaron a la conclusión que es una anomalía de la memoria, la impresión de recordar una experiencia que es falsa." 
Por lo que, según el Ojo Científico, ¿no soy psíquica?
¡Ow! ¡Yo tenía muchas esperanzas! Bueno, puedo ver qué dice Wikipedia
"Experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva."
Pero deja claro que hay varios tipos de Deja Vu, lo que no sabía y me resulta muy interesante, como por ejemplo: 
"Normalmente traducido como ‘ya vivido’ o ‘ya experimentado’, es el déjà vécu. 
Cuando la mayoría de la gente habla de déjà vu lo que realmente experimentan es un déjà vécu. Las encuestas han revelado que hasta el 70% de la población ha tenido estas experiencias, normalmente en edades de 15 a 25 años, cuando la mente aún está sujeta a advertir el cambio en el entorno. La experiencia suele estar relacionada con un suceso muy banal, pero es tan impactante que se recuerda durante años. 
 La sensación incluye una gran cantidad de detalles, percibiéndose que todo es exactamente como fue antes.
Más recientemente, el término déjà vécu ha sido usado para describir sentimientos muy intensos y persistentes de un tipo de déjà vu, que suceden como parte de un desorden de memoria."
Bien, la última parte me deja bastante decepcionada... ¡Tantos desórdenes de memoria! ¿No debería ir a un loquero?

También se habla de otros tipos de Deja Vú, como Deja senti (algo ya sentido) o Deja Visité (algo ya visitado). Pero en todo es lo mismo: desórdenes de memoria. Desórdenes en la cabeza. 

Lo que más me pone de los nervios es que me olvido de ciertas cosas, pero recuerdo exactamente a veces una situación y unas circunstancias específicas, como dice una de las definiciones por allí. 

Sé que lo he soñado. Y me ha pasado que he vivido las mismas situaciones dos veces. No, más bien... he tenido el mismo Deja Vu DOS VECES. 
¿Puedo dar mi definición de Deja Vu?

Es algo ya vivido: el mismo entorno, los mismos sonidos, los mismos colores, objetos en el lugar determinado, personas, las mismas caras, el mismo y exacto diálogo y el mismo pensamiento. La misma forma de sentir. 

Deja Vu Según Cerati :'3


Ahora que me veo viviendo un Deja Vu como el de ayer, me doy cuenta que sucede cuanto estoy sumida en mis pensamientos. Sí, cuando mantengo la vista fija en un punto mientras estoy imaginando algo o dándole vueltas a alguna cosa. 

Cuando sucede, abro los ojos y me levanto de golpe y siempre dejo en claro (violentamente): ¡¡SÍ, PORQUE ESTO LO HE VIVIDO ANTES, un DEJA VU!!
Las personas suelen mirarme raro o ignorarme, pero seguro que entienden. Por lo menos pesará en su consciencia futura el haber sido parte de un Deja Vu... (?)

O tal vez les aterre que los haya tenido en cuenta antes. Son más que claros mis pensamientos impuros a veces... 

¡Oh! ¡BASTA! Me voy de tema. 

Continuando, siempre supe que era una palabra francesa. Seguro que lo escuché en la televisión cuando era chica, como niña agrandada y sabelotodo que siempre fui, corregí errores y expuse su concepto bien orgullosa de mí misma. 

Sí, tampoco me escucharon mucho, pero me contentaba con saber que se impresionaban porque era una palabra francesa. No lo sabían y el yo saber que ellos no sabían algo me... 

Si. Otra vez, fuera de tema. 

Por eso no contaré que tuve francés 3 años y el primer profesor era Gay♥...

¡No!

Ok. 

Continuemos. 

Recuerdo un Deja Vu de cuando era pequeña. En la casa de mi prima, vacaciones de verano, 31° grados y no corría una brisita de viento. (Si lo hacía, seguro era caliente, no tenía sentido). 

En los tiempos en que no estaba el internet porque una computadora salía caro, la conexión también y los cables aún no llegaban a lo de mi prima -y eso que no vivía en el campo-, había que ser ingeniosos. ¿Saben? Me gustaban tanto esos veranos cuando no estaba frente a una pantalla, siempre me ensuciaba y los juguetes o las manualidades le daban verdadero sentido al verano, así como la pileta, las películas y los amigos...

Bien, mis primas son más grandes que yo. Más de 4 años, yo era pequeña. 
Pero sé jugar bien a las cartas, y en ese tiempo era excelente. Si... 

En la cucheta de mi prima, sobre la cama, nos debatíamos en un arduo partido de Rummy: éramos 3: mi prima más grande, mi prima del medio y yo. Con la prima del medio era con quien yo más bien me llevaba, de todas formas: hubo un momento en el que una de ellas puso la carta en la "mesa" y la otra 
comentaba otra cosa, mientras yo me reía del comentario y advertía la suerte de que haya tirado esa carta...

Pero la situación fue exacta. Desde que moví mis ojos hacia el rostro de la más grande, que hacía el comentario y, con mi vista periférica, observaba a la del medio dejando la carta en la mesa. Y yo, pensando ése momento y recordándolo, fue todo tan exacto que daba miedo. 

Sí, grité violentamente "ESTO YA LO HE VIVIDO ANTES, UN DEJA VU"
Y sí, mis primas no le dieron mucha importancia a eso, sólo dijeron algo como "Oh, qué feo" y "¿cómo qué, cosa? 

Lo que sucede, y esto se repite como un patrón en todas las situaciones "dejavuvescas" que he tenido, (?) es que siempre hacen esas dos preguntas, algunos quizás comenten superficialmente que "también tuvieron esa sensación antes", pero no hacen nada más que eso. 

Y a mí, que me gusta explicar todo con lujo de detalles, herencia de mi madre, me decepciona un poco y me vuelve impaciente. 

UN SER DESCONTROLABLE DE IRA. 

Eso es lo que pasa con los Deja Vu.

Y acaba de llegar mi madre, por lo que debo dejarlo hasta aquí. Ya saben, pasa el día fuera de casa y allá afuera, según su visión, todos los hechos que suceden son tan interesantes y dramáticos como una novela. 

¡Ay, Madre!


jueves, 15 de mayo de 2014

Egoísmo

Siento... la cabeza llena de algodón, mis ojos pesan.
Fue una semana terrible -que aún no termina-, pero el problema es que no he hecho casi nada.
Oh bien. Sí, estudié arduamente para los exámenes e intenté hacer todas las tareas -hasta aún estar a medianoche con el lápiz en mi mano-, pero mi cansancio no sólo es de actividad.
También es de mi ser persona.
Ésta semana me he portado egoísta. No he tenido ganas de ayudar a mamá, a papá, a mi hermano con las tareas. No he tenido ganas de ceder el asiento en el colectivo, de hablar con cortesía al profesor, de aguantar el extenso monólogo de la vida de la vice-directora o los largos y desgastantes debates entre mis compañeros.
 He sido intolerante. También he tratado mal a los demás, me he victimizado y todos esos pecados morales que van agregando peso al lado de la balanza que acrecienta mi odio por mí.
¿Lo ven? Aún soy egoísta.
A pesar de todo, mi cabeza sigue latiendo. En todo el día, desde que me levanto, pienso en mi mullida cama y las increíbles ganas que tengo de ser arropada por su calidez inhumana que tan cómoda me hace sentir.
Sólo quiero quedarme completamente sola y hundirme en mis pensamientos, aunque resalten de nuevo lo peor de mí y me hagan llorar.
Quiero escuchar mis canciones y comer lo que yo quiero.
Quiero tener mis tiempos y hacer todo despacio.
Que todos dejen de gritar por un minuto.
Que todos dejen de enojarse por un segundo.
Que un día sea de paz y sólo paz... y no me acosen las preocupaciones de cortesía ni amabilidad. Ni eso de "habré hecho bien en...". Un día de paz en donde no cruce por mi mente el constante pensamiento de "no llegaré a ser nada nunca, de hecho no soy nada. No cambiaré el mundo, no tengo voz ni voto"
Esos pensamientos pesimistas que consumen mis energías alegres, mi ser alocado opacado por esa burda pintura negra espesa que aplasta mi espíritu dejando una persona patética, inútil, y vergonzosa. Incapaz de actuar por sí misma.

En vista de todo, ésto solamente es una reflexión sin conclusión. Sin sentido, una real pérdida de tiempo.
Pero, el mudo debe expresarse de alguna forma, si no moriría.
Tan real como que moriríamos si no pudiéramos comunicarnos.
Hay veces en la que no podemos hacerlo,sin embargo, porque estamos tan cansados de los mismo, más bien, desgastados y seguimos adelante porque no nos queda otra, porque la consciencia es implacable en asesinar el autoestima y nos deja siempre como los malos de la película.
No lo sé. Tal vez sólo me pasa a mí.
Tal vez, sólo soy yo.

viernes, 11 de abril de 2014

Entre Cactus y Melodías Salvajes.

Mis manos siguen frías.
Vaya, eso me suena a canción. Quizás no sean exactamente las palabras con las que el Gran Maestro pronunció exactamente… pero es lo que más me suena en este momento, por lo que a mí alrededor canta.
Claro. Los animales tienen canciones, de la mano de las personas más increíbles. ¿Y cómo me hace sentir esa melodía?
Bueno, para que uno se dé una idea del panorama: Hace frío. Los imanes del tiempo, aquellos de un material gelatinoso imposible de saber qué elementos lo componen, están muy rosados. El tiempo se pone feo al rosado y es agradable al azul mar.
Pues, mis manos están heladas. Cuando hace frío, lo principal que se congelan son mis manos. Mis pies. Sufro mucho el frío y es por parte de mi madre.
Además, mi habitación –desordenada y revuelta, como la de cualquier adolescente a mi edad- es grande y tiene ventanas muy amplias. Como para no pasar frío, ¿no?
Soy porfiada. Ya el sol se ha escondido y yo, con frío en mi habitación. No es época de estufas…
-Recordando que tengo guantes especiales que no cubren la superficie de mis dedos, me levanto y me los pongo-.
Volviendo a lo importante… o por lo menos, el tema en cuestión.
Bien, si bien el frío, lo oscuro y lo pálido de los focos de bajo consumo de mi habitación, se ve un panorama bastante depresivo, ¿no parece?
Así es como yo estaba. Pensando una y otra vez que en verdad mi vida era mediocre. Que pasaba todo el día acostada, perdiendo el tiempo valioso. Pensaba en las demás personas, estudiando y esforzándose, colocando la pasión en aquello que más les gusta. Pensé en mi compañera que pinta en óleo, en madera, y hace cuadros propios. O la otra, quien va todos los días a una exigente escuela de piano, pero el piano es lo que más ama. O también, en las chicas que van a baile y hacen esas figuras increíbles, que van a esos concursos regionales y visitan países con su grupo de baile y así…
Y luego estoy yo. Sentada en medio de mi habitación, mirando alrededor todas mis cosas y preguntándome, ¿cómo llegué hasta aquí? ¿Qué ha pasado? ¿Cuándo estuve tan cerca de ser grande e independiente? No estoy lista.
Veo mis cajas de mostacillas sin usar, mis hilos sin atar. Las pinturas secándose en un rincón, los patines oxidándose. La pelota, pinchada y los libros juntando polvo.
¿No es triste?
Pero entonces oigo una canción. Mi padre tiene la costumbre de trabajar en el patio de casa y poner música. Toda clase de música. Rock, pop, a veces electrónica, otras lentos. Cosas en verdad extrañas.
Mi favorito, es aquél rock nacional de su época. Aquél con el que mi madre pone esa expresión soñadora, nostálgica o sonríe graciosa. Y me gustaría ver en sus recuerdos, a ver cómo era ella la primera vez que escuchó esa canción y la forma en que la afectó.
Siempre hablan de lo que fueron, y las canciones los llevan a esos tiempos.
Comúnmente, cuando eso ocurre, mi garganta se hace un nudo. Han pasado muchos años para ellos, han vivido tantas cosas. Y nosotros aquí, por lo mismo y muy rápido.
Y me doy cuenta que es así: el tiempo pasa muy rápido y uno vive muy poco. Entonces, recuerdo que estoy cerca de los 20 años. Recuerdo que debo elegir mi camino, algo que me guste, apasione y en lo que sea buena.
Me encuentro de nuevo en mi cuarto, en el medio, mirando mis cosas antiguas, indecisa. Me pregunto por qué dejé todo eso.
Y entonces, comienza una canción.
Con suaves cuerdas y un ritmo agradable. Se mueve. Y cierro entonces mis ojos.
Imagino cada una de las cosas que él canta. Pero también me veo bailando suave y sobre una superficie suave, que me lleva entre sus notas y su melodía, como si patinara en el aire.
También, poco a poco, todo toma colores verdes… amarillos… como un bosque…
Y la percusión comienza. Típica de mi tierra, pero moderna a la vez. Es… místico.
Cuando el suspendo viene anunciando lo sublime, entonces las luces del escenario se encienden. Sobre él, hay una persona que soy yo. Pero mucho más cool, mucho más segura de sí misma. Mucho más estrella.
Y con un micrófono, canta con pasión esas notas mágicas y largas… eternas…curvas y hermosas.
Con esas palabras que dejan a todos adormecidos, sonriendo embobados. Se detiene, y los colores se apoderan de todo, lo revuelven como un remolino. Me consume y me lleva. Cierro los ojos con más fuerza, apretó los puños.
Debo aguantar en el lugar donde más feliz soy.
Y mientras pienso en que debo permanecer allí, vuelvo a cantar con pasión.
La naturaleza comienza a confluir conmigo. Soy capaz de ver la hierba crecer, las hojas florecer y las ramas enredarse vigorosas.
Pero poco a poco se pierde y va bajando su tono. Un susurro perfecto, aquello que llaman exacto.
Y el suave rasgueo de la guitarra… me deja con ganas de más.
Esos son los momentos de catarsis que me poseen. Y cuando despierto, termino frotando mis manos heladas.


“Cualquiera diría que es morir y volver  a la vida”.
Imagen sacada de Devianart.

jueves, 27 de marzo de 2014

Invisible

¿Cuál es mi verdadera razón por la que siempre me siento tan...invisible?

Justo ayer, a la noche, como siempre navegaba por internet. No recuerdo bien exactamente qué estaba mirando, o qué me hizo llegar a Tumblr y publicar algo sobre ser invisible y querer serlo y no quererlo también.

El hilo de mis pensamientos en realidad es un tejido, y cambio de "punto" continuamente, llegando a tal lugar extraño que termino sacando las más desopilantes conclusiones, quizás deprimiéndome o sintiéndome la persona más feliz del mundo.

 En todo ese pensamiento, mirando páginas y publicaciones, leyendo esas súper-cursis historias románticas, me sentí invisible.

 Quizás también fue por lo vivido aquella mañana en el colegio. Para tomar decisiones sobre un importante evento que realiza nuestro curso, todas las opiniones deberían ser escuchadas por todos los integrantes, ¿verdad?

 Pues, yo nunca fui de esas personas con un volumen alto en su voz ni tampoco una presencia que resalte. Por eso, cuando entre tanto bullicio forcé mi voz, fue tan en vano como tocar el cielo con las manos.
 Me sentí pequeña e insegura, insignificante debería englobar eso. Junto con ello, en verdad me sentí invisible. Un compañero me miraba en ese momento pero... ¿en realidad lo hacía? Le sonreí pero ni siquiera pareció notarlo.

 No hice nada más y sólo miré la situación sin prestarle nada de atención.

 Al mediodía, en hora de gimnasia, me senté junto a una compañera agradable que tiene algunas cosas en común conmigo. Pues, ella comentó que tampoco su idea había sido escuchada y que ni siquiera su mejor amiga le interesaba lo que le decía. "Ella dice que no le importa, y cuando intenté decírselo a los demás, tampoco me prestaron atención..."

 Resulta que tenía una idea muy parecida a la mía. Fue enriquecedor hablar sobre ello, las otras miles de cosas que se nos ocurrieron y el buen rato que pasamos pensándolo.

Vaya. Sí que son diferentes situaciones para un sólo día.

Ni siquiera mis compañeras cercanas, a quienes podría llamar amigas se interesaron por lo que tenía que decir. ¿Qué tan invisible es eso?

 Anoche entonces recordé también los momentos en que deseé ser invisible con todas mis fuerzas. Quizás cuando confundí los nombres de una vocaloid en un evento otaku y un chico casi me asesina. O la vez en que fui a la escuela una hora después de la hora habitual pensando que entraba más tarde, pero en realidad había entendido mal y fui la única que entró a esa hora. Todos rieron de mí y fue horrible.

Situaciones que el ser invisible hubiera resultado la mejor opción. ¿Nadie ha tenido alguna vez ese anhelo? ¿Ésa necesidad? O sólo por curiosidad...

Pero luego pensé en cuando no conocía a nadie en la nueva escuela. Y todos los demás sí eran amigos. Me resultaba extremadamente difícil adaptarme a un ambiente tan animado o unirme a las charlas cuando no sabía de qué estaban hablando. No entendía los chistes o se reían de la voz ronca que me salía a veces.

Por eso me fui muy lejos de allí, pensando en lo que haría en casa, en la historia de algún libro, en algo diferente al presente que me alejara de todo.

 Al tiempo, me costó mucho ser yo misma y relacionarme con los demás. Me costó aún más y me cuesta. Al no conocerlos, no sé qué tema que toque les guste o no, qué cosas le harán pensar mal de mi, les parezca interesante o si les caigo bien o no. Cuando intentaba hablarles, ellos no se mostraban ni siquiera interesados y muchas veces sólo asentían sin hablar, y luego se iban. Concluí que así, jamás conocerían a mi verdadero yo, ni me tomarían en serio, ni me querrían como la persona que soy...

Argh, el ser invisible es en verdad detestable. Aunque a veces tenga muchas ganas de serlo o simplemente sea un talento natural.
 No sé si es una desventaja, una ventaja o simplemente, mi forma de ser.

viernes, 14 de marzo de 2014

Gris Nevoso

Tengo ante mí tantas letras. Tantas futuras palabras por formar futuros párrafos, textos y una historia.
 No puedo, a pesar de ello. No puedo hacerlo.
 Me siento tan incapaz, patética. Cada cosa que escribo me resulta estúpida, insípida, mediocre. Hasta forzada.
 Y sucede que, a pesar de que pongo todo mi esfuerzo, siento que soy demasiado cliché, que no es interesante, que ya alguien se me ha adelantado.
 No es lo mismo que antes.
 Tenía una facilidad increíble de plasmar mis pensamientos. Encajaban a la perfección, como si alguien me dictara exactamente, una historia. De niña, escribí diarios, agendas, cuentos con originales ideas y de una forma tan fácil que parecía ser lo justo para mí.
 Pero pasaron los años, y me he transformado en un ser en el cual no encajo.
 Es como si estuviera vistiendo un traje de una persona completamente diferente, y mi verdadera yo alegre, feliz, despreocupada, ingeniosa, simpática, está enterrada en lo más profundo. Incapaz de salir.
 Quiero cambiar y ser como antes. Miro atrás, a los últimos años y entiendo que no he vivido. Sólo era parte de una existencia colectiva y superficial, adquiriendo todo aquello que me haría "como ellos".
 Viéndolo de esa forma, hay tres "yo".
 Una es la pequeña niña tan feliz que solía ser. Tan prodigio y buena en todo.
 La segunda, es la yo en mi mente. Cuando escuchaba alguna canción, veía a esos cantantes detrás de la pantalla, leía los libros, me sentía como una de ellos. Como mis héroes, un ser invencible capaz de hacer todo y superior a los demás.
 La tercera, mi yo exterior. Torpe, ida de la realidad y con una actitud detestable. Esa yo es la que más detesto. Es la que me ha estado bloqueando a mi misma, lo sigue haciendo y dudo que quiera irse.

La confluencia de aquellas tres yo, me hacen el ser más detestable y sufrido, seguramente, del planeta. Me arrepiento de todas y cada una de mis acciones, quisiera volver en el tiempo y hablar con las buenas personas que estaban allí y yo ignoré, dejar de perseguir a las detestables que no me querían, tomar mejores decisiones, perdonar y pedir perdón, ser persistente en lo que me gustaba hacer y no prejuzgar.
 Donde estoy ahora es la peor posición que he estado jamás. mi vida es miserable, una soledad eterna de la que no encuentro escapatoria. No hay ni una luz de esperanza, mi garganta siempre duele por el dolor de aguantar las lágrimas.
 Y lo peor es que todo lo tengo bien merecido. ¿Lo ven? También tengo la autoestima demasiado baja y no me animo a dejarme salir.
 ¿No soy la persona más horrible del mundo?
 Mi garganta duele y otra vez mis ojos se empañan.
 Esto no hace bien, pero me han dicho que escribir es una catarsis.
 Todo lo tengo bien merecido. Por creerme más que los demás, por ser tan vulgar y mediocre. Por no ver lo bueno de las personas, buscar lo malo. Siempre sentirme perseguida y jamás agradecer por lo que tenía.
 Así, entonces paso mis días cobardemente, en soledad. Esperando. Esperando no sé qué. ¿Una persona especial? ¿Un acontecimiento importante? ¿Un evento fuera de lo común?
 Aún no entiendo que pierdo el tiempo y que debo hacer algo por mí misma. ¡No, acepto que debo hacer algo, pero soy incapaz de hacerlo!
 No me siento apta. Capaz. Las conversaciones se tornan incómodas luego de que termino lo que tengo para decir. Es como si... los demás no tuvieran nada más que decirme. Y yo, que sólo puedo ofrecer un comentario, siento una gran decepción cuando dan media vuelta y se alejan. Cuando ríen y yo no comprendo. Cuando hablan de chicos o fiestas y no puedo aportar nada.
 Sé que hay gente como yo en algún lugar. Depresiva, solitaria, obsesa, que escribe sus penas en vez de enfrentarlas, que lamenta lo que ella comete y no hace nada por cambiar. Lo he intentado, pero no sé por qué, vuelvo a lo que era antes. Me pongo límites, intento salir de mí, pero es como si ya no le interesara a nadie lo que tengo que decir.
 Entonces, ¿qué puedo esperar? ¡MUÉVETE! Dirá cualquier persona que quiera leer esto.
 No puedo. Soy incapaz. Soy una persona triste, patética. Odiosa. Haciendo este tipo de cosas, sólo porque nunca tuvo una voz fuerte y siempre creyó que lo que pensaba estaba mal.
 ¿Por qué es tan difícil ser yo? Los demás... los demás hacen ver todo tan fácil... ¿por qué no puedo ser como ellos? ¿Qué tengo de diferente?
 Deportistas, Bailarines, Músicos, Líderes, Amigos... todos tienen un fuerte. Todos son demasiado buenos.
 ¿POR QUÉ ENTONCES SIEMPRE ME PASA ESTO?
El pesimismo es lo que reina el día de hoy.
 G