Tengo ante mí tantas letras. Tantas futuras palabras por formar futuros párrafos, textos y una historia.
No puedo, a pesar de ello. No puedo hacerlo.
Me siento tan incapaz, patética. Cada cosa que escribo me resulta estúpida, insípida, mediocre. Hasta forzada.
Y sucede que, a pesar de que pongo todo mi esfuerzo, siento que soy demasiado cliché, que no es interesante, que ya alguien se me ha adelantado.
No es lo mismo que antes.
Tenía una facilidad increíble de plasmar mis pensamientos. Encajaban a la perfección, como si alguien me dictara exactamente, una historia. De niña, escribí diarios, agendas, cuentos con originales ideas y de una forma tan fácil que parecía ser lo justo para mí.
Pero pasaron los años, y me he transformado en un ser en el cual no encajo.
Es como si estuviera vistiendo un traje de una persona completamente diferente, y mi verdadera yo alegre, feliz, despreocupada, ingeniosa, simpática, está enterrada en lo más profundo. Incapaz de salir.
Quiero cambiar y ser como antes. Miro atrás, a los últimos años y entiendo que no he vivido. Sólo era parte de una existencia colectiva y superficial, adquiriendo todo aquello que me haría "como ellos".
Viéndolo de esa forma, hay tres "yo".
Una es la pequeña niña tan feliz que solía ser. Tan prodigio y buena en todo.
La segunda, es la yo en mi mente. Cuando escuchaba alguna canción, veía a esos cantantes detrás de la pantalla, leía los libros, me sentía como una de ellos. Como mis héroes, un ser invencible capaz de hacer todo y superior a los demás.
La tercera, mi yo exterior. Torpe, ida de la realidad y con una actitud detestable. Esa yo es la que más detesto. Es la que me ha estado bloqueando a mi misma, lo sigue haciendo y dudo que quiera irse.
La confluencia de aquellas tres yo, me hacen el ser más detestable y sufrido, seguramente, del planeta. Me arrepiento de todas y cada una de mis acciones, quisiera volver en el tiempo y hablar con las buenas personas que estaban allí y yo ignoré, dejar de perseguir a las detestables que no me querían, tomar mejores decisiones, perdonar y pedir perdón, ser persistente en lo que me gustaba hacer y no prejuzgar.
Donde estoy ahora es la peor posición que he estado jamás. mi vida es miserable, una soledad eterna de la que no encuentro escapatoria. No hay ni una luz de esperanza, mi garganta siempre duele por el dolor de aguantar las lágrimas.
Y lo peor es que todo lo tengo bien merecido. ¿Lo ven? También tengo la autoestima demasiado baja y no me animo a dejarme salir.
¿No soy la persona más horrible del mundo?
Mi garganta duele y otra vez mis ojos se empañan.
Esto no hace bien, pero me han dicho que escribir es una catarsis.
Todo lo tengo bien merecido. Por creerme más que los demás, por ser tan vulgar y mediocre. Por no ver lo bueno de las personas, buscar lo malo. Siempre sentirme perseguida y jamás agradecer por lo que tenía.
Así, entonces paso mis días cobardemente, en soledad. Esperando. Esperando no sé qué. ¿Una persona especial? ¿Un acontecimiento importante? ¿Un evento fuera de lo común?
Aún no entiendo que pierdo el tiempo y que debo hacer algo por mí misma. ¡No, acepto que debo hacer algo, pero soy incapaz de hacerlo!
No me siento apta. Capaz. Las conversaciones se tornan incómodas luego de que termino lo que tengo para decir. Es como si... los demás no tuvieran nada más que decirme. Y yo, que sólo puedo ofrecer un comentario, siento una gran decepción cuando dan media vuelta y se alejan. Cuando ríen y yo no comprendo. Cuando hablan de chicos o fiestas y no puedo aportar nada.
Sé que hay gente como yo en algún lugar. Depresiva, solitaria, obsesa, que escribe sus penas en vez de enfrentarlas, que lamenta lo que ella comete y no hace nada por cambiar. Lo he intentado, pero no sé por qué, vuelvo a lo que era antes. Me pongo límites, intento salir de mí, pero es como si ya no le interesara a nadie lo que tengo que decir.
Entonces, ¿qué puedo esperar? ¡MUÉVETE! Dirá cualquier persona que quiera leer esto.
No puedo. Soy incapaz. Soy una persona triste, patética. Odiosa. Haciendo este tipo de cosas, sólo porque nunca tuvo una voz fuerte y siempre creyó que lo que pensaba estaba mal.
¿Por qué es tan difícil ser yo? Los demás... los demás hacen ver todo tan fácil... ¿por qué no puedo ser como ellos? ¿Qué tengo de diferente?
Deportistas, Bailarines, Músicos, Líderes, Amigos... todos tienen un fuerte. Todos son demasiado buenos.
¿POR QUÉ ENTONCES SIEMPRE ME PASA ESTO?
El pesimismo es lo que reina el día de hoy.
G

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