jueves, 27 de marzo de 2014

Invisible

¿Cuál es mi verdadera razón por la que siempre me siento tan...invisible?

Justo ayer, a la noche, como siempre navegaba por internet. No recuerdo bien exactamente qué estaba mirando, o qué me hizo llegar a Tumblr y publicar algo sobre ser invisible y querer serlo y no quererlo también.

El hilo de mis pensamientos en realidad es un tejido, y cambio de "punto" continuamente, llegando a tal lugar extraño que termino sacando las más desopilantes conclusiones, quizás deprimiéndome o sintiéndome la persona más feliz del mundo.

 En todo ese pensamiento, mirando páginas y publicaciones, leyendo esas súper-cursis historias románticas, me sentí invisible.

 Quizás también fue por lo vivido aquella mañana en el colegio. Para tomar decisiones sobre un importante evento que realiza nuestro curso, todas las opiniones deberían ser escuchadas por todos los integrantes, ¿verdad?

 Pues, yo nunca fui de esas personas con un volumen alto en su voz ni tampoco una presencia que resalte. Por eso, cuando entre tanto bullicio forcé mi voz, fue tan en vano como tocar el cielo con las manos.
 Me sentí pequeña e insegura, insignificante debería englobar eso. Junto con ello, en verdad me sentí invisible. Un compañero me miraba en ese momento pero... ¿en realidad lo hacía? Le sonreí pero ni siquiera pareció notarlo.

 No hice nada más y sólo miré la situación sin prestarle nada de atención.

 Al mediodía, en hora de gimnasia, me senté junto a una compañera agradable que tiene algunas cosas en común conmigo. Pues, ella comentó que tampoco su idea había sido escuchada y que ni siquiera su mejor amiga le interesaba lo que le decía. "Ella dice que no le importa, y cuando intenté decírselo a los demás, tampoco me prestaron atención..."

 Resulta que tenía una idea muy parecida a la mía. Fue enriquecedor hablar sobre ello, las otras miles de cosas que se nos ocurrieron y el buen rato que pasamos pensándolo.

Vaya. Sí que son diferentes situaciones para un sólo día.

Ni siquiera mis compañeras cercanas, a quienes podría llamar amigas se interesaron por lo que tenía que decir. ¿Qué tan invisible es eso?

 Anoche entonces recordé también los momentos en que deseé ser invisible con todas mis fuerzas. Quizás cuando confundí los nombres de una vocaloid en un evento otaku y un chico casi me asesina. O la vez en que fui a la escuela una hora después de la hora habitual pensando que entraba más tarde, pero en realidad había entendido mal y fui la única que entró a esa hora. Todos rieron de mí y fue horrible.

Situaciones que el ser invisible hubiera resultado la mejor opción. ¿Nadie ha tenido alguna vez ese anhelo? ¿Ésa necesidad? O sólo por curiosidad...

Pero luego pensé en cuando no conocía a nadie en la nueva escuela. Y todos los demás sí eran amigos. Me resultaba extremadamente difícil adaptarme a un ambiente tan animado o unirme a las charlas cuando no sabía de qué estaban hablando. No entendía los chistes o se reían de la voz ronca que me salía a veces.

Por eso me fui muy lejos de allí, pensando en lo que haría en casa, en la historia de algún libro, en algo diferente al presente que me alejara de todo.

 Al tiempo, me costó mucho ser yo misma y relacionarme con los demás. Me costó aún más y me cuesta. Al no conocerlos, no sé qué tema que toque les guste o no, qué cosas le harán pensar mal de mi, les parezca interesante o si les caigo bien o no. Cuando intentaba hablarles, ellos no se mostraban ni siquiera interesados y muchas veces sólo asentían sin hablar, y luego se iban. Concluí que así, jamás conocerían a mi verdadero yo, ni me tomarían en serio, ni me querrían como la persona que soy...

Argh, el ser invisible es en verdad detestable. Aunque a veces tenga muchas ganas de serlo o simplemente sea un talento natural.
 No sé si es una desventaja, una ventaja o simplemente, mi forma de ser.

viernes, 14 de marzo de 2014

Gris Nevoso

Tengo ante mí tantas letras. Tantas futuras palabras por formar futuros párrafos, textos y una historia.
 No puedo, a pesar de ello. No puedo hacerlo.
 Me siento tan incapaz, patética. Cada cosa que escribo me resulta estúpida, insípida, mediocre. Hasta forzada.
 Y sucede que, a pesar de que pongo todo mi esfuerzo, siento que soy demasiado cliché, que no es interesante, que ya alguien se me ha adelantado.
 No es lo mismo que antes.
 Tenía una facilidad increíble de plasmar mis pensamientos. Encajaban a la perfección, como si alguien me dictara exactamente, una historia. De niña, escribí diarios, agendas, cuentos con originales ideas y de una forma tan fácil que parecía ser lo justo para mí.
 Pero pasaron los años, y me he transformado en un ser en el cual no encajo.
 Es como si estuviera vistiendo un traje de una persona completamente diferente, y mi verdadera yo alegre, feliz, despreocupada, ingeniosa, simpática, está enterrada en lo más profundo. Incapaz de salir.
 Quiero cambiar y ser como antes. Miro atrás, a los últimos años y entiendo que no he vivido. Sólo era parte de una existencia colectiva y superficial, adquiriendo todo aquello que me haría "como ellos".
 Viéndolo de esa forma, hay tres "yo".
 Una es la pequeña niña tan feliz que solía ser. Tan prodigio y buena en todo.
 La segunda, es la yo en mi mente. Cuando escuchaba alguna canción, veía a esos cantantes detrás de la pantalla, leía los libros, me sentía como una de ellos. Como mis héroes, un ser invencible capaz de hacer todo y superior a los demás.
 La tercera, mi yo exterior. Torpe, ida de la realidad y con una actitud detestable. Esa yo es la que más detesto. Es la que me ha estado bloqueando a mi misma, lo sigue haciendo y dudo que quiera irse.

La confluencia de aquellas tres yo, me hacen el ser más detestable y sufrido, seguramente, del planeta. Me arrepiento de todas y cada una de mis acciones, quisiera volver en el tiempo y hablar con las buenas personas que estaban allí y yo ignoré, dejar de perseguir a las detestables que no me querían, tomar mejores decisiones, perdonar y pedir perdón, ser persistente en lo que me gustaba hacer y no prejuzgar.
 Donde estoy ahora es la peor posición que he estado jamás. mi vida es miserable, una soledad eterna de la que no encuentro escapatoria. No hay ni una luz de esperanza, mi garganta siempre duele por el dolor de aguantar las lágrimas.
 Y lo peor es que todo lo tengo bien merecido. ¿Lo ven? También tengo la autoestima demasiado baja y no me animo a dejarme salir.
 ¿No soy la persona más horrible del mundo?
 Mi garganta duele y otra vez mis ojos se empañan.
 Esto no hace bien, pero me han dicho que escribir es una catarsis.
 Todo lo tengo bien merecido. Por creerme más que los demás, por ser tan vulgar y mediocre. Por no ver lo bueno de las personas, buscar lo malo. Siempre sentirme perseguida y jamás agradecer por lo que tenía.
 Así, entonces paso mis días cobardemente, en soledad. Esperando. Esperando no sé qué. ¿Una persona especial? ¿Un acontecimiento importante? ¿Un evento fuera de lo común?
 Aún no entiendo que pierdo el tiempo y que debo hacer algo por mí misma. ¡No, acepto que debo hacer algo, pero soy incapaz de hacerlo!
 No me siento apta. Capaz. Las conversaciones se tornan incómodas luego de que termino lo que tengo para decir. Es como si... los demás no tuvieran nada más que decirme. Y yo, que sólo puedo ofrecer un comentario, siento una gran decepción cuando dan media vuelta y se alejan. Cuando ríen y yo no comprendo. Cuando hablan de chicos o fiestas y no puedo aportar nada.
 Sé que hay gente como yo en algún lugar. Depresiva, solitaria, obsesa, que escribe sus penas en vez de enfrentarlas, que lamenta lo que ella comete y no hace nada por cambiar. Lo he intentado, pero no sé por qué, vuelvo a lo que era antes. Me pongo límites, intento salir de mí, pero es como si ya no le interesara a nadie lo que tengo que decir.
 Entonces, ¿qué puedo esperar? ¡MUÉVETE! Dirá cualquier persona que quiera leer esto.
 No puedo. Soy incapaz. Soy una persona triste, patética. Odiosa. Haciendo este tipo de cosas, sólo porque nunca tuvo una voz fuerte y siempre creyó que lo que pensaba estaba mal.
 ¿Por qué es tan difícil ser yo? Los demás... los demás hacen ver todo tan fácil... ¿por qué no puedo ser como ellos? ¿Qué tengo de diferente?
 Deportistas, Bailarines, Músicos, Líderes, Amigos... todos tienen un fuerte. Todos son demasiado buenos.
 ¿POR QUÉ ENTONCES SIEMPRE ME PASA ESTO?
El pesimismo es lo que reina el día de hoy.
 G